Madrid en decadencia
Junto a esta alarmante realidad son noticia también la sucesión de casos de corrupción en las administraciones locales de la Comunidad de Madrid, como descubrió la operación Guateque contra funcionarios corruptos del ayuntamiento de Madrid o la reciente detención del jefe de la policía local de Coslada junto a un grupo muy numeroso de policías locales debido a sus prácticas mafiosas.
Relacionar estas realidades de corrupción, derroche y degradación de los servicios públicos con la posibilidad de que Madrid haya entrado en un periodo de relativo declive sería como buscar la relación entre la velocidad y el tocino pero esto es justamente lo que muchos periodistas madrileños hacen cuando sucede una mala noticia relacionada con Barcelona , y como ejemplo, este artículo de Jesús Cacho donde dicen que la pésima temporada del Barça es una metáfora de
la decadencia de Barcelona y Catalunya. Resulta que el 3 % o el hundimiento del túnel del Carmel son motivo de oprobio para Catalunya pero no lo es que en Valencia mueran 43 personas en el metro por la ausencia de un sistema de seguridad moderno (será que prefieren gastarse el dinero público en un circuito urbano de Fórmula 1 cuando tienen el circuito de Cheste sin utilizar).
Hace pocos días paseaba por una calle de Copenhague. En el escaparate principal de una céntrica librería la novela del escritor barcelonés Ildefonso Falcones La catedral del mar en su traducción al danés. Una muestra de la vitalidad cultural de Barcelona pues este señor no pertenece a ninguna casta oficial de escritores sino que es abogado. Como son también signo de vitalidad que las dos películas españolas más taquilleras del 2007, El orfanato y REC fueran catalanas. Sin necesidad de subvenciones. No está mal para tratarse de una ciudad y un país en decadencia.
Hoy he leído otra
Cada año, 
¿Que futuro le espera a Iraq? La frágil estabilidad actual podría ser un espejismo una vez que los estadounidenses se cansen de la guerra y decidan retirarse. Entonces podría pasar que las diferentes facciones fueran capaces de ponerse de acuerdo para repartirse el poder y se evitaría el temible segundo escenario posible: una guerra civil que hiciera de Iraq una fotocopia de Afganistán o Somalia, territorios sin Estado, pura anarquía, con el agravante que los vecinos de Iraq no iban a permanecer de brazos cruzados, cada uno defendiendo sus intereses: Irán apoyando a la mayoría chiíta a lo que Arabía Saudí respondería apoyando a la minoria suní ante el temor que en los países del golfo despierta una posible hegemonía de Irán en la región. Por último no hay que olvidarse de los kurdos del norte de Iraq, cuya aspiración es tener su propio estado independiente, algo que ni Siria, ni Irán ni sobretodo Turquía aceptarán jamás por temor a que sus kurdos intentaran unirse a un hipotético kurdistán iraquí independiente. En definitiva una guerra entre los países de la región no es descabellada.
Cuento todo esto porque hoy he leído en el diario gratuito 

